Según el grimorio del mago Bruno, es lo más fácil del mundo. No hay más que
echarle dedicación al asunto, y en el mismo tiempo que se elabora un menú de
alta cocina, se encontrará el actor con un tesoro en las manos.
"Tómese una vasija de barro nueva, bien barnizada, y póngase dentro una libra
de cobre de roseta y media azumbre de aguafuerte. Hágase hervir por espacio
de media hora. Añádase luego tres onzas de cardenillo y déjese hervir una ho
ra más. Añádase luego tres onzas y nedia de arsénico, hágase hervir otra me
dia hora; añádase a esto tres onzas de corteza de roble bien pulverizada, que
deberá hervir media hora más. Luego debe añadirse un bote regular de agua de
rosas, que se tendrá que hacer hervir por espacio de doce minutos y, por últi
mo, mézclese con lo dicho tres onzas de piedra de esmalte, dejándose hervir
todo junto hasta que la composición sea buena. Para conocer cuando está a pun
to deberá meterse un clavo dentro y si queda bien templado, será buena, de lo
contrario, déjese hervir por más tiempo. El licor que queda puede servir por
cuatro veces más. Con lo dicho se adquirirá una libra y media de oro finísimo".
Lo extraño es que con semejantes recetas la humanidad no saliese de la pobreza
que afectaba a la inmensa mayoría social. Claro que en medio de éstas operacio
nes, y con el afán de enriquecerse, la gente olvidaba por un rato sus miserias
cotidianas y se recreaba en un panorama de lujo y boato que se le figuraba al
alcance de la mano. El que no se consuela es porque no quiere.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: